CAPSULAS PARA EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL
- Pastor Francisco L. Vargas H

- 6 oct 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 oct 2021
EL SELLO DE LA SALVACIÓN
2 Timoteo 2:19
Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
SELLO: Estampado, distintivo cuya finalidad es demostrar la autenticidad de un producto o documento.
¿Qué dice el sello de Dios?: Conoce el Señor a los que son suyos.
¿En qué radica su importancia? No hay necesidad de especular, ni de ostentar lo que somos en Dios. Es algo conocido por Dios:
Mateo 7: 21-23 21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
¿Por dónde debemos comenzar?: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
Iniquidad: Maldad, pecado, transgresión, injusticia; ya sea para con Dios o con los hombres.
La iniquidad nace en el corazón del hombre: Salmos 58: 1 – 2 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres? 2 Antes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
Invocar es: Clamar, llamar a un ser espiritual o a una ley. No se trata solo decir de labios, ni tampoco mencionar. Salmos 145: 18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.
¿Cómo debe ser esa verdadera invocación? Salmos 141: 1 – 5 Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí; Escucha mi voz cuando te invocare. 2 Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde. 3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.
4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, A hacer obras impías Con los que hacen iniquidad; Y no coma yo de sus deleites. 5 Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo Que no me herirá la cabeza;
Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.
- Guardar la boca
- Desechar toda forma de maldad
- No juntarse con los que la practican
- Aceptar la corrección de Dios.
Someterse a la corrección de Dios, la parte más difícil:
Salmos 50: 15 - 23 E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? 17 Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras. 18 Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte. 19 Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño. 20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia. 21 Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. 22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. 23 El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.
El Sello de Dios Nos Librará:
- Apocalipsis 7: 2 – 3 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.
- Apocalipsis 9: 4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.
La Palabra Nos Indica Como Reconocer ese Sello en Nosotros:
- Efesios 1: 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
Hay Que Cuidarlo:
- Efesios 4: 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.





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